En las últimas horas de hoy falleció Darío Lopérfido, destacado gestor cultural y exfuncionario público argentino, a los 61 años a causa de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), enfermedad neurodegenerativa que había sido diagnosticada en julio de 2024 y que marcó sus últimos años de vida. La noticia fue confirmada por allegados y generó numerosas expresiones de afecto en la comunidad cultural y política de Argentina.
Una trayectoria vinculada a la cultura, la política y la gestión pública
Lopérfido nació en Buenos Aires el 5 de junio de 1964 y desarrolló una carrera que combinó periodismo, gestión cultural y servicio público. Fue Secretario de Cultura y Medios de Comunicación de la Nación durante la presidencia de Fernando de la Rúa (1999–2001), cargo desde el cual promovió iniciativas culturales de alcance nacional.
También ocupó la dirección general y artística del Teatro Colón de Buenos Aires en 2015 y tuvo una participación destacada en organizaciones culturales de la región, como la presidencia de Ópera Latinoamérica. Además, durante la gestión de Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad de Buenos Aires se desempeñó como Ministro de Cultura porteño.
Más allá de sus roles en la función pública, Lopérfido vivió en ciudades como Berlín, Madrid y Nueva York, y fue reconocido por su labor como escritor, docente y columnista.
Una enfermedad difícil y una reflexión sobre la vida
El exfuncionario había dado a conocer públicamente su diagnóstico de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) en 2024, enfermedad que afecta progresivamente las neuronas motoras y deteriora la movilidad. A pesar de las limitaciones, continuó vinculado a la cultura, integrando la Cátedra Vargas Llosa y manteniendo actividades intelectuales hasta poco antes de su fallecimiento.
En una de sus últimas apariciones públicas reflexionó sobre la enfermedad, la vida y su impacto personal, ofreciendo una mirada íntima sobre cómo convivir con una condición irreversible. “La ELA no te deja nada de glamour. Caminás pésimo, la voz se te vuelve de borracho y comés con el riesgo de que se te caiga la baba”, escribió con crudeza sobre como la enfermedad avanzaba y le dejó solo “una mano y una pierna” que funcionaban, lo que le permitía “trabajar, pero en casa, escondido”.
“El Darío de antes de la enfermedad ya murió”, afirmaba, al hablar de cómo lo afectó la enfermedad y de la “infantilización del paciente”. “Era un buen polemista y ahora no puedo hablar bien, no camino bien, no tengo vida social y todo es raro. Mi vida estuvo ligada a los placeres físicos e intelectuales. Los placeres físicos desaparecen: tu cuerpo se vuelve una cárcel y eso es lo que más extraño. Los placeres intelectuales, en cambio, puedo mantenerlos. Leer, escribir, hablar con amigos, escuchar música, ver películas: todo eso sigue siendo posible”, sostenía.
En el texto también reflexionaba sobre su ateismo, que según decía, tenía “la ventaja de que uno vive con intensidad lo que queda”. “Vivir el final tiene algo interesante; la noción de final es parte de la vida. Yo prefiero vivirlo así, sin consuelo ni ningún Dios con quien enojarme”, escribió.
Del gobierno de la Alianza a la polémica por el número de desaparecidos
Lopérfido nació el 5 de junio de 1964 y desarrolló una carrera que combinó periodismo, gestión cultural y actividad política.
Fue secretario de Cultura y Medios de Comunicación de la Nación durante la presidencia de Fernando de la Rúa. Integraba el llamado “Grupo Sushi”, el círculo de confianza que ocupaban los hijos de De la Rúa junto a jóvenes asesores.
En 2016 asumió como director artístico del Teatro Colón, presidente de Ópera Latinoamérica y luego fue Ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires durante el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta.
Presentó su renuncia tras seis meses en medio de una polémica por sus cuestionamientos sobre el número de desaparecidos durante la última dictadura. “En la Argentina no hubo 30.000 desaparecidos”, sostuvo y agregó que “ese número se arregló en una mesa cerrada”, lo que que le valió cruces y el repudio de organismos de derechos humanos y de parte del ambiente artístico.
“Ser ministro de Larreta fue una de las peores experiencias de mi vida política”, sostuvo años después cuando analizaba lanzarse como candidato a jefe de Gobierno y acusaba a su anterior jefe de haberse convertido en un “dirigente peronista”.
En 2025, Lopérfido grabó un programa de cinco episodios en los que entrevistó a al escritor Martín Caparrós, que también tiene ELA; Cayetana Álvarez de Toledo, diputada española por el Partido Popular; el escritor nicaragüense Sergio Ramírez; el líder opositor venezolano Leopoldo López y Yunior García, dramaturgo y disidente cubano, exiliado tras su participación en las protestas sociales de la isla. “Siempre estoy interesado por el mundo de las ideas y por la defensa de la libertad”, declaró.
El adiós de la comunidad cultural y política
Darío Lopérfido será recordado por su capacidad para integrar espacios culturales con la escena pública, su paso por instituciones de alto impacto como el Teatro Colón y su participación en debates culturales y políticos. Su trayectoria, a veces también marcada por la polémica, reflejó siempre un compromiso profundo con la cultura como eje de la identidad y el pensamiento en Argentina.

