La NASA reveló que el astronauta Mike Fincke, piloto de la Tripulación-11 y comandante de la Expedición 74 de la EEI tuvo un problema médico , lo que implicó la movilización de recursos y la aceleración de los protocolos de relevo de tripulación por parte de la agencia estadounidense y SpaceX, marcando un hito en la operatividad del laboratorio orbital.
La misión Crew-11, integrada por Mike Fincke, la astronauta de la NASA Zena Cardman, Kimiya Yui de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) y el cosmonauta de Roscosmos Oleg Platonov, se encontraba cumpliendo funciones en la EEI cuando, el 7 de enero, un incidente de salud afectó a Fincke.
La situación desencadenó una serie de acciones inmediatas que alteraron el cronograma habitual de las misiones espaciales.
La naturaleza exacta del problema médico no fue revelada, respetando el criterio de confidencialidad médica que la NASA mantiene respecto a sus astronautas. A pesar de ello, la agencia comunicó que el evento no constituyó una emergencia grave, aunque sí requirió imágenes médicas avanzadas que no estaban disponibles en la estación.
“Experimenté un evento médico que requirió atención inmediata de mis increíbles compañeros de tripulación”, expresó Fincke en una declaración difundida por la agencia. “Gracias a su rápida respuesta y a la orientación de nuestros cirujanos de vuelo de la NASA, mi estado se estabilizó rápidamente”, añadió en un comunicado
La noticia sorprendió a la comunidad aeroespacial. Fue la primera vez que la NASA debió interrumpir una misión de dotación de personal en la EEI por un problema de salud. La agencia, junto a SpaceX, coordinó el regreso de la Crew-11 a bordo de la cápsula Crew Dragon “Endeavour” el 15 de enero.
El amerizaje se produjo en el océano Pacífico, cerca de la costa de San Diego, donde equipos médicos esperaban al grupo para su traslado inmediato al Hospital Scripps Memorial La Jolla.
El episodio comenzó mientras Fincke y Cardman se preparaban para una caminata espacial, actividad que fue cancelada tras el surgimiento del evento médico. La NASA publicó el mismo día un comunicado en el que se limitó a informar que uno de los miembros de la tripulación presentaba un problema de salud y que estaba siendo monitoreado. La misión, prevista inicialmente para durar hasta febrero, concluyó casi un mes antes de lo programado.
En palabras de Fincke, “la forma en que manejamos todo el proceso, desde las operaciones nominales hasta esta operación imprevista, realmente es un buen augurio para la exploración futura”. La declaración fue recogida por Reuters durante una conferencia de prensa realizada en el Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston, a la que asistieron los cuatro miembros de la Crew-11.
A bordo de la estación, la tripulación empleó el equipamiento disponible, como la máquina de ultrasonido, para realizar evaluaciones preliminares. No obstante, las limitaciones del laboratorio orbital, que no cuenta con todos los recursos de una sala de emergencias convencional, motivaron la decisión de regresar a la Tierra. El acontecimiento puso a prueba los protocolos médicos y la capacidad de respuesta tanto de la tripulación como de los equipos de apoyo en tierra.
“Me encuentro muy bien y sigo con mi reacondicionamiento habitual post-vuelo en el Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston. El vuelo espacial es un privilegio increíble, y a veces nos recuerda lo humanos que somos. Gracias a todos por su apoyo”, manifestó Fincke en una declaración oficial difundida por la NASA.
La agencia subrayó que el astronauta se encontraba estable al momento del descenso y que fue sometido a controles médicos exhaustivos en San Diego antes de ser trasladado a Houston, donde continúa su proceso de reacondicionamiento post-vuelo.
El incidente implicó la reducción temporal de la dotación de la EEI. Durante el periodo entre el regreso de la Crew-11 y la llegada de la Crew-12, la estación quedó bajo la supervisión de solo tres personas: el astronauta de la NASA Chris Williams y los cosmonautas Sergey Kud-Sverchkov y Sergey Mikayev de Roscosmos. Estos se encargaron de mantener las operaciones y desarrollar tareas científicas esenciales mientras se preparaba el relevo.
El lanzamiento de la Crew-12, a bordo de la Crew Dragon “Freedom”, fue adelantado gracias a la colaboración entre la NASA y SpaceX. La nueva tripulación llegó a la estación el 14 de febrero, restableciendo la dotación habitual de siete astronautas y permitiendo la reanudación de las actividades científicas y técnicas en condiciones normales.

